El coste de oportunidad
Todo lo que compras tiene dos precios. El de la etiqueta lo ves en el momento. El otro tarda años en aparecer, y por eso casi nunca entra en la cuenta.
Es viernes y te han ingresado la paga extra: 3.000 €. Están ahí, en la cuenta, y por primera vez en mucho tiempo no tienen dueño.
Y da la casualidad de que llevas meses mirando algo que cuesta exactamente eso. Un sofá que va a aguantar quince años. Una moto de segunda mano. Un viaje largo, de los que se cuentan durante años.
Miras el saldo, miras el precio y piensas: puedo.
Y puedes. Ese no es el problema. El problema es que el precio que estás mirando está incompleto.
El precio que no viene en la etiqueta
Cuando pagas esos 3.000 €, pasan dos cosas. La primera la ves: te llevas el sofá. La segunda no la ve nadie, porque consiste en algo que deja de ocurrir.
Los 3.000 € que no te gastas no se quedan quietos esperándote. Si están en cualquier sitio donde crezcan, al año siguiente ya no son 3.000. Son un poco más. Y al otro año lo que crece no es lo que pusiste, sino lo que ya había: crece sobre lo crecido.
Al principio la diferencia es tan pequeña que da risa. Unos euros. Nada. Ese es justo el motivo por el que casi nadie la tiene en cuenta: durante los primeros años, no compensa mirarla.
Y luego, sin avisar, deja de ser pequeña.
Entonces, ¿cuánto cuesta de verdad el sofá?
Con un 3 % anual, los 3.000 € que no te gastas son 4.032 € dentro de diez años. Y 7.282 € dentro de treinta.
El sofá no cuesta 3.000 €.
Cuesta 3.000 € hoy o, mirado a diez años, 4.032 €.
Esos 1.032 € de diferencia son el coste de oportunidad: lo que pagas por tenerlo ahora en lugar de después. No aparece en ningún recibo y aun así lo pagas, repartido a lo largo de diez años, en forma de algo que no llega a pasar.
Un aviso sobre esos euros
El número que te da el simulador son euros de dentro de diez años, no de hoy. Y los euros del futuro son más pequeños: con 4.032 € dentro de diez años comprarás menos cosas de las que comprarías hoy con 4.032 €, porque los precios habrán subido por el camino.
Si quieres verlo en euros de hoy, cambia el conmutador «Cómo lo miras» que hay debajo del resultado. El número se hace más pequeño y menos espectacular, y a cambio te dice algo distinto: qué podrías comprar, en vez de cuántos billetes tendrías.
Debajo del resultado también verás el crecimiento anual aplicado. En euros del futuro es el 3 % que has puesto; en euros de hoy es ese 3 % menos la inflación. Si alguna vez el número grande no te cuadra, ese es el que lo explica.
(Cuánto encoge el dinero con los años tiene una pieza propia, más adelante. Aquí basta con saber que el conmutador está ahí.)
El 3 % es tuyo, no mío
Ese 3 % que trae el simulador no es una previsión. Ni mía ni de nadie: es un número de partida para que la cosa arranque, y lo primero razonable que puedes hacer es cambiarlo.
Nadie sabe qué va a rendir nada en los próximos veinte años. Lo que sí puedes hacer es probar varios supuestos y quedarte con la forma del resultado en vez de con la cifra exacta. Ponlo a 0 y verás qué queda cuando quitas la parte que no controlas: sólo la inflación mordiendo.
Y ya que estás, prueba también a mover el plazo. Es el control que más cambia el resultado, y no por poco. Con los mismos 3.000 €: subir la rentabilidad del 5 % al 7 % durante diez años añade unos 1.015 €; dejarla en el 5 % y pasar de diez años a veinte añade unos 3.073 €. Tres veces más, y sin tener que acertar nada: sólo esperando.
El plazo es, además, lo único de esta lista que no se puede comprar más tarde.
Lo que esto no dice
Esto no dice que no te compres el sofá.
Hay una versión muy cansina de este cálculo que consiste en coger un gasto pequeño y cotidiano, multiplicarlo por cuarenta años y anunciarte que tu café te cuesta un piso. El cálculo sale, sí. Y no sirve para nada: convierte una herramienta en un reproche y, de paso, se olvida de que la vida ocurre ahora y no sólo dentro de cuarenta años.
Lo que te da el coste de oportunidad es una segunda cifra para poner al lado de la primera. Tres mil euros hoy, o tres mil trescientos de los de hoy dentro de diez años. Habrá veces que mires esa comparación y te lo compres igual, sabiendo lo que cuesta. Ese es exactamente el objetivo: que la decisión sea tuya y esté completa.
Ahora, con tus números
Debajo tienes el mismo cálculo, con tus cifras en lugar de las mías.
Tres cosas que ya sabes leer:
- Lo que te vas a gastar es el sofá, el viaje o lo que sea. Ponle su precio real.
- El horizonte es cuántos años miras hacia delante. Muévelo: es donde está el espectáculo.
- Cómo lo miras decide si el resultado sale en euros del futuro (lo que tendrías) o en euros de hoy (lo que podrías comprar con ello).
Y cuando tengas un escenario que te interese, el enlace de la página lleva tus números dentro: guárdalo en marcadores y vuelves justo aquí.
Escenario con estos supuestos
4.032 €
Ese dinero, al final del plazo
- Diferencia
- +1.032 €
- Crecimiento anual aplicado
- 3,0 %
La cantidad que sale de tu bolsillo hoy, de una vez.
Cuántos años miras hacia delante. Es el control que más mueve el resultado.
En euros de hoy se descuenta la inflación, así que el número dice qué podrías comprar con ese dinero, no cuántos billetes tendrías.
Arrastra sobre la gráfica, o usa las flechas del teclado, para leer año a año.
Ver los datos en una tabla
| Año | Si no te lo gastas | Lo que pagas hoy |
|---|---|---|
| 0 | 3.000 € | 3.000 € |
| 1 | 3.090 € | 3.000 € |
| 2 | 3.183 € | 3.000 € |
| 3 | 3.278 € | 3.000 € |
| 4 | 3.377 € | 3.000 € |
| 5 | 3.478 € | 3.000 € |
| 6 | 3.582 € | 3.000 € |
| 7 | 3.690 € | 3.000 € |
| 8 | 3.800 € | 3.000 € |
| 9 | 3.914 € | 3.000 € |
| 10 | 4.032 € | 3.000 € |
Un supuesto tuyo, no una previsión. Pon el número que te parezca defendible; puede ser negativo.
Cuánto pierden de valor los euros cada año. Sólo entra en el cálculo si miras el resultado en euros de hoy.
El coste de esperar
Qué cambia si tomas esta misma decisión antes o después.
- 5 años antes 3.478 € -554 €
- 5 años después 4.674 € +642 €
Aquí está todo lo que entra en el cálculo. No hay ninguna hipótesis escondida en el código: cualquiera de estos valores es tuyo y puedes cambiarlo.
Esto describe qué ocurre con los números que has puesto. No es una recomendación ni una previsión.
Casi todas las decisiones de dinero son esta misma cuenta con otra ropa: cuántos años te quedas en un piso, cuántos kilómetros le haces a un coche, cuánto tarda un préstamo en devolverse. En todas hay un plazo, y en todas el resultado se reordena cuando lo mueves.
La diferencia entre unas y otras es hacia dónde corre el reloj. Aquí corría a tu favor. No siempre lo hace.